¿Cuándo debo preocuparme por la fiebre?

 

¿Qué se considera fiebre?

La temperatura corporal de un niño no está constantemente en 98.6 grados. Durante el trascurso del día, normalmente la temperatura corporal varía unos dos grados por encima o por debajo de los 98.6 grados promedio. Si la temperatura corporal se encuentra fuera de este rango normal, se considera que la persona tiene fiebre. Si se mide con un termómetro rectal, una temperatura de 100.5 grados o más se considera fiebre. Si la temperatura está por debajo de este nivel, no se considera "febrícula", sino simplemente dentro del rango normal.

¿Por qué el organismo produce fiebre?

Cuando un niño sano comienza a luchar contra una infección, se producen sustancias químicas naturales llamadas pirógenos. Los pirógenos hacen que aumente la temperatura corporal, es decir, fiebre. La fiebre es signo de que el organismo ha detectado una infección y está tratando de combatirla. De hecho, sabemos que el sistema inmune funciona mejor cuanto más alta sea la temperatura corporal.

La fiebre es un síntoma presente en las enfermedades infantiles más comunes, incluyendo: resfriados, gastroenteritis ("virus intestinal"), gripe, inflamación de garganta, sinusitis, otitis, varicela y sexta enfermedad (roséola). La fiebre también puede observarse en infecciones más seria, como la neumonía y la meningitis. Las fiebres altas, de hasta 106 oF, pueden presentarse tanto en infecciones simples como en infecciones complicadas. Por lo tanto, la fiebre por sí misma (o, mejor dicho, el grado de fiebre) no nos dice si el niño tiene una infección leve o seria. Vea nuestra hoja de información sobre cómo tomar la temperatura de un niño.

Para determinar qué tipo de infección está generando la fiebre, nos fijamos en otras cosas:

¿Hace cuánto que el niño tiene fiebre? Las enfermedades más simples presentan fiebre durante unas 72 horas, es decir, tres días completos desde que empieza la fiebre. Durante este período, la fiebre puede ser muy elevada, pero desparecerá luego de unas 72 horas porque es entonces cuando el cuerpo comienza a eliminar la infección. Las fiebres que duran más de esto también pueden estar motivadas por enfermedades simples. Sin embargo, si un niño tiene fiebre por más de tres días completos, recomendamos hacerle un chequeo para asegurarse de que no haya complicaciones. ¿Qué otros síntomas presenta el niño? Otros síntomas que pueden ayudarnos a determinar qué tipo de infección tiene el niño son: tos, congestión, secreción nasal, vómitos, diarrea, dolor de oído, sarpullido, dolor de garganta, dolor de estómago, respiración sibilante, respiración acelerada, dolor en la vejiga y dolores musculares. ¿Cuál es el comportamiento general del niño? Los niños con enfermedades simples y comunes posiblemente no tengan demasiado apetito, estén malhumorados y duerman más de lo habitual, como los adultos enfermos. Pero estos niños también jugarán un poco, beberán algo de líquido y comunicarán cómo se sienten. Los signos preocupantes son: rechazo de cualquier alimento o bebida, aletargamiento o apatía, llanto inconsolable, yacer quietos por períodos prolongados, no mostrar interés en las cosas o personas usuales, etc. Como usted supondrá, nos preocupa más un niño con poca fiebre pero que se muestra muy aletargado, que un niño con fiebre alta que se comporta normalmente.

A veces, la única forma de descartar una infección seria es traer al niño al consultorio para que lo examinemos cuidadosamente para encontrar la fuente de la infección. Si usted está preocupado porque su niño parece muy enfermo, permítanos evaluarlo. Pero si su niño está bien excepto por la fiebre, por lo general lo mejor es esperar y dejar que la enfermedad siga su curso.

La mayoría de las fiebres en niños sanos están causadas por virus. Hay cientos de virus que producen fiebre, congestión, tos, secreción nasal y dolor de garganta. Como no existen vacunas para estos virus, contraerlos y dejar que sigan su curso es simplemente parte de la infancia. Los niños pueden contraer de seis a ocho resfriados al año, y de uno a tres episodios de vómitos y diarrea al año. (Es decir, ¡un promedio de casi una enfermedad por mes!) Para los niños que asisten a la guardería, este número puede ser incluso mayor. Su médico puede confirmar qué virus están "circulando" por la comunidad en cada momento.

La fiebre no produce daños cerebrales. Para que se produzcan daños cerebrales por sobrecalentamiento, la temperatura del cuerpo debe estar por encima de los 107 oF. La fiebre no produce temperaturas tan elevadas; los daños cerebrales por sobrecalentamiento tienen causas ambientales (por ejemplo, insolación).

En un pequeño porcentaje de niños, la fiebre puede provocar convulsiones inofensivas. En 3 a 5% de los niños, un aumento brusco de la temperatura corporal (más que el nivel de temperatura por sí mismo) puede activar una breve e inofensiva "convulsión febril". Aunque son algo atemorizante de ver, estas convulsiones generalmente duran unos pocos minutos. Existen numerosas publicaciones que demuestran que como resultado de este tipo de convulsiones, los niños no sufren daños cerebrales, retraso mental ni problemas de aprendizaje. Las convulsiones febriles tienden a ser hereditarias, y el 97% de los niños que las padecen no tendrán más convulsiones después de los 6 años.

La fiebre sólo requiere evaluación médica inmediata en cuatro casos. Si su niño levanta temperatura en medio de la noche, no es necesario que lo lleve inmediatamente a la sala de urgencias, a menos que:

1. Su niño se vea muy enfermo. 2. Su niño sea un bebé de menos de 2 meses. 3. Usted no haya aplicado las vacunas recomendadas a su hijo, poniéndolo en mayor riesgo de contraer enfermedades bacterianas invasivas. 4. Su niño tenga el sistema inmune debilitado, por tratamiento oncológico, infección de VIH, inmunodeficiencia, etc.

Exceptuando estos cuatro casos, es seguro tratar la fiebre en casa. Usted puede utilizar productos con ibuprofeno (Advil, Motrin) o con paracetamol (Tylenol). No use aspirina, ya que en ciertos niños y con determinadas infecciones, puede producir una afección peligrosa llamada Síndrome de Reye. Verifique que le esté dando la dosis correcta según el peso del niño. Si además utiliza un producto para la tos o el resfriado (Dimetapp, Robitussin, etc.), lea atentamente la etiqueta para ver si contiene paracetamol. De ser así, no le dé al niño otro producto con paracetamol.