Dr. Robert Berman y Dra. Suzanne Berman
¿Qué se considera fiebre?
La temperatura corporal de un niño no se mantiene constante en 98.6 °F (37 °C); sino que lo largo de un día normal, la temperatura corporal puede variar casi dos grados por encima o por debajo de ese valor. Se considera que un niño tiene fiebre cuando la temperatura corporal se encuentra fuera de este rango normal. Según las mediciones realizadas con un termómetro oral o uno rectal, se considera que hay fiebre cuando la temperatura es de 100.4 °F (38 °C) o superior. Si es inferior a esto, no se trata de una "fiebre leve", sino que simplemente se encuentra dentro del rango de temperatura normal.
¿Por qué el cuerpo tiene fiebre?
Cuando un niño sano comienza a combatir una infección, se producen unas sustancias químicas naturales llamadas pirógenos. Estos pirógenos provocan un aumento de la temperatura corporal, lo que da lugar a la fiebre. Tener fiebre significa que el cuerpo ha detectado una infección y está intentando combatirla. De hecho, sabemos que el sistema inmunitario funciona mejor cuando el cuerpo tiene una temperatura más alta.
La fiebre es un síntoma de las enfermedades más frecuentes de la infancia, entre las que se incluyen: resfriados, gastroenteritis ("virus estomacal"), gripe, dolor de garganta, sinusitis, otitis y roséola. La fiebre también puede aparecer cuando se tienen infecciones más graves, como la neumonía y la meningitis. Se pueden presentar fiebres altas, de hasta 106. °F (41. °C), tanto en infecciones simples como en infecciones complicadas. Por lo tanto, la fiebre por sí sola (o la intensidad de la fiebre) no nos permite saber si un niño tiene una infección leve o una más grave. Lea nuestra ficha informativa sobre Cómo tomar la temperatura a un niño. En su lugar, nos fijamos en otros aspectos para averiguar qué tipo de infección está provocando la fiebre:
- ¿Cuánto tiempo lleva con fiebre? La mayoría de las enfermedades leves van acompañadas de fiebre que dura hasta 96 horas, es decir, cuatro días completos desde el momento en que comenzó la fiebre. La fiebre puede ser bastante alta durante este período, pero desaparecerá al cabo de alrededor de 96 horas, ya que el cuerpo empezará a eliminar la infección. Aun así, en enfermedades leves pueden producirse fiebres que duren más tiempo lleva con fiebre. Sin embargo, si un niño tiene fiebre durante más de cuatro días completos, recomendamos que lo lleven al médico para asegurarse de que no haya ningún problema que complique la situación.
- ¿Qué otros síntomas presenta el niño? La tos, la congestión, el goteo nasal, los vómitos, la diarrea, el dolor de oídos, las erupciones en la piel, el dolor de garganta, el dolor de estómago, las sibilancias, la respiración acelerada, el dolor de vejiga y el dolor muscular son otros síntomas que nos ayudan a determinar qué tipo de infección padece el niño.
- ¿Cómo se comporta el niño en general? Es posible que los niños con enfermedades sencillas y frecuentes no tengan ganas de comer mucho, estén de mal humor y duerman más de lo habitual, igual que sucede con los adultos enfermos. No obstante, estos niños también deberían ser capaces jugar un poco, beber algo y expresar cómo se sienten. Entre los signos preocupantes se incluyen: rechazar cualquier tipo de comida o de bebida, decaimiento, llanto inconsolable, permanecer muy quieto durante mucho tiempo, no mostrar interés por las personas o cosas habituales, etc. Como es de esperar, nos preocupa menos un niño con fiebre alta que se comporta con normalidad que uno con fiebre baja que se muestra muy decaído.
A veces, la única forma de descartar una infección más grave es que el niño asista a nuestro consultorio, donde lo examinaremos minuciosamente para detectar el origen de la infección.
Si le preocupa que su hijo parezca muy enfermo, permítanos examinarlo. Sin embargo, si su hijo
se encuentra bien, salvo por la fiebre, no suele pasar nada por esperar a que la enfermedad siga
su curso.
Los virus son la causa de la mayoría de los casos de fiebre en niños que, por lo demás, gozan de buena salud. Hay cientos de virus que producen fiebre, congestión, tos, goteo nasal y dolor de garganta. Dado que no existen vacunas contra estos virus, contraerlos y dejar que sigan su curso forma parte de la infancia. Los niños pueden tener entre seis y ocho resfriados, y entre uno y tres episodios de vómitos y diarrea, al año. (Eso supone una media de casi una enfermedad al mes.) En el caso de los niños que asisten a la guardería, esta cifra puede ser mayor incluso. Su médico puede confirmarle qué virus están "circulando" en la comunidad en ese momento.
La fiebre no provoca daño cerebral. Para que se produzca un daño cerebral debido al sobrecalentamiento, la temperatura central del cuerpo debe superar los 107 °F (41.6 °C). La fiebre no provoca temperaturas tan altas; el daño cerebral debido al sobrecalentamiento se debe a causas ambientales (por ejemplo, una insolación).
La fiebre puede llevar a convulsiones inofensivas en un pequeño porcentaje de niños. En el 3-5 % de los niños, un aumento rápido de la temperatura corporal (más que el nivel de la temperatura en sí) puede provocar una "convulsión febril" breve e inofensiva. Aunque dan miedo al verlas, estas convulsiones suelen desaparecer al cabo de unos minutos. Se ha demostrado ampliamente que estos niños no presentan ningún daño cerebral, retraso mental ni dificultades de aprendizaje como consecuencia de ellas. Las convulsiones febriles suelen ser hereditarias, y el 97 % de los niños que las padecen no vuelven a tenerlas después de los 6 años.
La fiebre solo requiere una evaluación médica inmediata en cuatro casos. Si su hijo tiene fiebre en mitad de la noche, no es necesario que lo lleve a la sala de emergencia a menos que:
- Su hijo parezca estar muy enfermo.
- Su hijo es un bebé menor de 2 meses.
- Se ha negado a que su hijo reciba las vacunas recomendadas, lo que lo expone a un mayor riesgo de padecer enfermedades bacterianas invasivas.
- Su hijo tiene el sistema inmunitario debilitado debido a un tratamiento contra el cáncer, una infección por VIH, una inmunodeficiencia, etc.
A menos que se dé alguno de los casos mencionados anteriormente, se puede tratar la fiebre en el hogar sin riesgo alguno. Puede utilizar tanto productos que contengan ibuprofeno (Advil, Motrin) como productos que contengan paracetamol (Tylenol). No utilice aspirina, ya que en niños con determinadas infecciones puede provocar una afección peligrosa conocida como síndrome de Reye. Compruebe que le esté dando la dosis adecuada para el peso de su hijo. Si además le está administrando algún medicamento para la tos o el resfriado (Dimetapp, Robitussin, etc.), compruebe en la etiqueta si contiene paracetamol. Si es así, no le dé más paracetamol.


